Por María Ledesma-
Barahona.- Con motivo del aniversario de la llamada “Mascare en Barahona”, será realizado un acto de recordación en honor al asesinado de cuatro ciudadanos, en un hecho histórico ocurrido en 1970.
Este acto se llevará a cabo este miércoles en la rotonda de la calle Duarte esquina Santiago Peguero, a las 4:00 de la tarde. En el evento habrá actividades habrá poesía, canciones y discrusos.
La masacre de Barahona de marzo de 1970
En las semanas anteriores a la masacre de cuatro ciudadanos laboriosos de Barahona, las comunidades de toda la provincia estaban en estado de agitación debido principalmente a que se estaba en plena campaña electoral, a la vez que los habitantes de estas demarcaciones reclamaban una serie de obras de desarrollo para sus localidades, sin encontrar respuesta de las autoridades correspondientes.
En el ámbito nacional el clima político se caracterizaba por las acciones violentas que realizaba el gobierno balaguerista en contra de la población. Grandes movilizaciones se realizaban en todo el territorio nacional reclamando el derecho a la vida, parar las persecuciones a opositores, los apresamientos ilegales, las torturas a los presos políticos, contra los asesinatos a los contrarios al régimen, la desaparición de personas, la libertad de los presos políticos, así como cese de las deportaciones y el regreso de los exiliados.
Por todo el país se realizaban actos contra la libertad y la democracia. Se verificaban atentados terroristas ejecutados por testaferros gubernamentales muchos de ellos dirigidos hacia periodistas de la capital y a los corresponsales de los medios de comunicación en el interior del país.
Una patrulla policial dirigida por el Sargento de la Policía Nacional, Lucas Rosario Medrano alias RÁFAGA, apresó a las cuatro personas cerca del puente sobre el río Birán. De ahí fueron llevados en un radio patrulla al lugar donde el sargento los asesinó mediante sucesivas ráfagas de ametralladora. Las víctimas eran de diferentes edades. Consumado el crimen, Rosario le dijo a sus acompañantes, que realizaran algunos disparos, a lo que éstos se negaron.
Inicialmente el sargento Rosario Medrano afirmó a sus superiores que no había apresado nadie durante su recorrido. Los familiares de los apresados acusa acudieron al palacio la policía de Barahona indagando sobre su apresamiento. Posteriormente ante los hechos el sargento admitió su responsabilidad, afirmando que actuó en defensa propia cuando los fallecidos intentaron agredirles y arrojarle dos granadas fragmentarias, las que dijo confiscó y guardó en una maleta.
Los principales medios escritos del país destacaban cómo el sargento Rosario Medrano realizó 53 disparos para asesinar las cuatro personas. El país se levantó de manera militante contra este terrible crimen, ocupando dicha información toda la prensa nacional durante varios días.
Los rasos de la policía nacional y del ejército que integraban la patrulla al ser interrogados, manifestaron que el sargento luego de bajar los apresados del vehículo, les ordenó dar una vuelta en el lugar mientras ellos pensaban que Lucas Medrano sólo iba a asustarlos. Grande fue su sorpresa al escuchar los disparos. La comisión investigadora consideró que los rasos Francisco de la Cruz y Benito Ledesma, actuaron con negligencia al no informar a tiempo lo ocurrido. Por tal motivo se recomendó fueran condenados a 30 días de prisión.
Editoriales, fotografías de los asesinados, caricaturas y artículos, se concentraron en destacar y condenar este horripilante genocidio. La prensa radial no cesaba en su reclamo de castigo a los autores materiales de este hecho de sangre, a la vez que exigían que también fueran llevados al banquillo los acusados, aquellos que estimularon este horrendo acontecimiento.
Los cuatro barahoneros asesinados fueron el señor Juan Gilberto Díaz Sánchez (40 años), su hijo Rafael Sánchez(18), Teodoro Torres(26) y el destacado beisbolista y joven promesa del deporte, Eusebio Reyes(18).
Paradójicamente en la primera página del listín diario de fecha 17 marzo 1970, aparece la reseña del brutal crimen, junto a una felicitación del procurador general de pública donde este felicitaba a la Policía Nacional y al ejército, por su comportamiento en el mantenimiento del orden durante el mitin que celebró el partido revolucionario dominicano.
La Policía Nacional-basándose en un informe de una Comisión integrada por tres coroneles- procedió a cancelar al sargento Lucas Rosario Medrano y lo puso a la disposición de la justicia ordinaria para que allí responda por el horrendo crimen cometido. Esta comisión fue designada por el entonces Jefe de la institución, General Rafael Guillermo Guzmán Acosta.
La población de Barahona se recogió dramáticamente en una mezcla de temor y condena a la vez, ante esta sangrienta muestra de brutalidad.
El sargento Rosario Medrano según se supo posteriormente, había sido sancionado en numerosas ocasiones por faltas cometidas, especialmente abusos contra ciudadanos inocentes y acciones reñidas con la moral contra reclusos. También por actos bochornosos en estado de embriaguez. El Listín Diario del 18 de Marzo de 1970 recoge que el Comandante policial de Barahona Teniente coronel Paulino Reyes de León, describió al Sargento Rosario Medrano como “una persona afable”, que no tenía faltas, mientras que la Jefatura de Santo Domingo, le imputaba una serie de faltas graves.
Haciendo un balance, fruto de su lucha el pueblo dominicano ha logrado numerosas conquistas democráticas, que debe preservar. La sangre derramada por estos 4 barahoneros, no fue en vano. Tampoco la de los miles y miles que murieron por construir la democracia que hoy disfrutamos. Muchos de los puntos pendientes de nuestra agenda democrático-nacional aún se lucha por alcanzarlos, pero gracias al sacrificio de éstos y otros dominicanos, ya hemos logrado erradicar y arrinconar las bestias y fantasmas sedientos de sangre como el Sargento Lucas Medrano y sus sustentadores.
Unos años después, Rosario Medrano ( Ráfaga),sería asesinado en venganza, de 12 balazos por Máximo Cuello, quien era nativo de Salinas de Barahona y quién nunca olvidó los hechos, según narra El licenciado Praede Olivero Féliz, abogado barahonero.


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