Santo Domingo.- Cada 24 de abril se conmemora el “Día de los Ayuntamientos”, en un país donde existen 393 gobiernos locales, muchos de ellos, como señalan expertos en temas municipales, trabajando con su “librito personal”, a imagen y semejanza.
La realidad demográfica de la República Dominicana ha cambiado significativamente, lo que eleva las exigencias para dirigir gobiernos locales, tanto para alcaldes, directores, regidores o vocales, según el territorio.
La relación entre la mayoría de las alcaldías y el cambio climático y daño ambiental, como refieren los municipalitas del país, está en que ellos no provocan las lluvias, pero sí son parte del problema ambiental al no mostrar planes eficientes y eficaces para la recogida de desechos sólidos.
La población aporta su grano de arena, cuando lanza los desperdicios en cualquier lugar, llegando al extremo de crear miles de vertederos improvisados en el país, cuyos desperdicios van a las cañadas, los ríos y luego llega al mar, no sin antes congestionar las alcantarillas.
Un estudio de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Santo Domingo establece que, además de los miles y miles de vertederos improvisados, hay más de 350 vertederos a cielos abiertos.
También, agregaba la investigación que una de las principales problemáticas de la recogida eficiente de los desechos sólidos son las bajas asignaciones al sector municipal.
Añade que la falta de recursos municipales y la débil recolección de residuos, que solo cubre entre el 75 % y el 85 % del país, ha generado una gestión deficiente, con consecuencias graves.
“Los gastos en servicios sociales básicos mantienen un nivel bajo y la transferencia del 10 % del Presupuesto del Gobierno Central a los Gobiernos Locales estipulado por la Ley de Municipios (176-07), entes encargados de la gestión de RSU, no alcanza en realidad el 5 % (2022). Esto hace que los municipios destinen del 30 al 70 % de sus ingresos a solventar los gastos corrientes del servicio de basuras, impidiéndoles invertir en flota, capacitación del personal y tecnologías necesarias”, destacó.
Los boletines meteorológicos durante días de lluvias intensas se han convertido en una fuente de angustia colectiva, ya que el crecimiento desordenado provoca el desbordamiento de cañadas, ríos, arroyos y humedales, que recuperan sus espacios ocupados hoy por personas y destruyen todo a su paso.
En jornadas de precipitaciones copiosas es frecuente ver a decenas de personas perder sus ajuares, debido a inundaciones en viviendas y vehículos arrastrados por las aguas.
El modelo de ciudad proyectado para 2026 y los próximos 10 años debe priorizar la protección ciudadana frente a estos fenómenos. Zonas como las que abarca la cañada de Guajimía, por citar un caso, afectan el tránsito desde Pintura hasta más allá del cruce de Manoguayabo con la Prolongación 27 de Febrero, en Santo Domingo Oeste.
En el Distrito Nacional, las lluvias convierten charcos en riachuelos capaces de cubrir vehículos, personas y desprender el material asfáltico.
Ya los especialistas hablan del exceso de construcciones, viviendas y personas en el DN, donde en 91 kilómetros cuadrados, según el último censo, viven más de un millón de personas, haciendo de este el territorio más poblado por kilómetros cuadrados.
A esto sume, que todas las instituciones del sector público tienen sus oficinas principales, haciendo que miles y miles de personas tengan que ir allá a buscar los servicios.
Eso aumenta la cantidad de vehículos privados, presiona aún más en la escasez de parqueos y espacios disponibles para los peatones y aumenta los niveles de contaminación en todos los niveles.
Antes, donde había una casa con un gran patio con árboles frondosos, hoy se ha edificado una torre de apartamentos o un edifico para oficinas administrativas.
Donde había tierra, árboles, yerba, humedales y cañadas solo hay cemento o asfalto; ya el proceso normal de absorción del agua no se completa y, por ende, las corrientes van a cualquier lugar inundando todo a su paso, generando caos y pérdidas.
En municipios y parajes la situación es similar, con ríos y cañadas desbordados que dejan a residentes en condiciones de riesgo.
¿Y quién dijo que no hay autoridad municipal para que las personas se muden donde quieran y a tan pocos metros de ríos y cañadas o que estos pueden rellenar humedales y vivir sobre ellos?
Sin duda alguna que la respuesta va más allá de lo legal y pasa al terreno político, en donde hay que dejar a la gente tranquila para que pueda respaldar al político que gobierna la dirección municipal.
EVALUACIÓN DEL DESEMPEÑO MUNICIPAL
De los 158 ayuntamientos, solo 67 alcanzan 60 puntos en el Sistema de Monitoreo de la Administración Pública Municipal (SISMAP Municipal), indicador que mide la gestión interna.
Esa puntuación, y hasta llegar a 100 puntos les da la categoría que va desde “poco avance”, que va desde 10.01 a 60 puntos; “cierto avance”, desde 60.01 hasta 70.00; “mucho avance”, que abarca desde 70.01 hasta 80.00; “avance significativo”, cuya calificación es de 80.01 a 90.00, y “objetivo logrado”, de 90.01 a 100.00.
Desde 80 en adelante y hasta llegar a 91.9, solo hay 21 alcaldías: Altamira (91.9), Moca (90.8), Villa González (90.5), Santiago de los Caballeros (90.3), Baní (89.8), Tenares (89.6), Jamao al Norte (88.2), Bánica (88), San Cristóbal (87.2), San Francisco de Macorís (87.1), Luperón (85.7), Mella (84.9), Yamasá (84.9), La Vega (84.7), Santo Domingo Este (84).
Además, Imbert (83), Distrito Nacional (81.8), Licey al Medio (81.7), San Pedro de Macorís (81.2), Bonao (81.1) y Villa Bisonó, en Navarrete (80.1).
En las 236 juntas de distrito municipal que hay en el país, solo cinco están de 80 en adelante: Canca la Reina (88.5), Juan López (87.4), Veragua (83), La Caleta (80.7) y Río Grande (80.1).
Estas debilidades administrativas guardan relación con los problemas actuales en los territorios que nunca toman en serio estas evaluaciones al no haber régimen de consecuencias.
Nadie ha podido explicar, ni la Liga Municipal Dominicana o la Federación Dominicana de Distritos Municipales expone sobre una solución real a la administración local, en donde se pudiera fiscalizar la gestión de cada edil, vinculada al Sismap.
FUNCIONES ESTRATÉGICAS Y RETOS ESTRUCTURALES
Las alcaldías tienen responsabilidades esenciales como el ordenamiento territorial, la gestión de áreas verdes, la higiene pública y la recolección de residuos sólidos.
La urbanización acelerada en Santo Domingo, sobre todo, contribuye al cambio climático. Las ciudades generan el 70 % de los gases de efecto invernadero, pese a ocupar solo el 2 % de la superficie terrestre.
El modelo urbano actual fomenta una movilidad excesiva hacia zonas sin control, lo que incrementa la presión sobre servicios e infraestructura.
Una gestión eficiente de residuos sólidos reduce significativamente la contaminación. Entre sus efectos positivos están la protección del suelo, la reducción de desechos en cuerpos de agua y la disminución de emisiones de gases de efecto invernadero.
La ingeniera Carmen I. Veloz, de la Comisión Ambiental de la UASD, afirma:
“Una recogida adecuada de desechos sólidos tiene un impacto positivo significativo en la disminución de la contaminación y en el medio ambiente en general. Aquí hay algunos puntos clave sobre cómo afecta”.
Y añade:
“A. REDUCCIÓN DE LA CONTAMINACIÓN DEL SUELO. La acumulación de desechos sólidos puede llevar a la contaminación del suelo, ya que muchos materiales, como los microplásticos, los lixiviados y productos químicos pueden filtrarse y afectar el agua subterránea”.
“B. CONTAMINACIÓN DE CUERPOS DE AGUA. Los desechos no recolectados pueden ser arrastrados por la lluvia hacia ríos y cañadas, afectando ecosistemas acuáticos y provocando inundaciones urbanas”.
“C. EMISIONES DE GASES DE EFECTO INVERNADERO. Los vertederos mal gestionados generan metano, contribuyendo al cambio climático”.
“D. IMPACTO EN LA SALUD PÚBLICA. La acumulación de basura atrae plagas y puede causar enfermedades en comunidades cercanas”.
“E. ESTÉTICA Y CALIDAD DE VIDA. La falta de recogida de residuos afecta la calidad de vida y el turismo”.
“F. RECICLAJE Y ECONOMÍA CIRCULAR. Una buena gestión promueve la reutilización de materiales y reduce el impacto ambiental”.
CRECIMIENTO URBANO Y CAMBIO CLIMÁTICO
El crecimiento urbano desproporcionado impacta el medio ambiente, genera contaminación, aumenta las temperaturas, intensifica fenómenos climáticos y agrava el hacinamiento y la pobreza.
La sociedad observa cómo las zonas urbanas se densifican, aumentan las inundaciones, las cañadas se contaminan, los ríos se degradan y disminuyen las áreas verdes.
Según la Ley 176-07, las alcaldías son entidades autónomas responsables del ordenamiento territorial, la planificación urbana, la gestión del suelo y la salubridad pública.
HACINAMIENTO Y PRESIÓN URBANA
El X Censo Nacional de Población y Vivienda 2022 establece que la República Dominicana tiene 10,773,983 habitantes en 48,196 kilómetros cuadrados, con una densidad de 224 habitantes por kilómetro cuadrado.
La región Ozama concentra 3,798,698 personas en 1,396 kilómetros cuadrados, con una densidad de 2,721 habitantes por kilómetro cuadrado.
El Distrito Nacional presenta el mayor hacinamiento, con 11,287 habitantes por kilómetro cuadrado.
La gran cantidad de vehículos genera emisiones de monóxido de carbono, un gas tóxico producto de la combustión incompleta de hidrocarburos.
Este gas es incoloro, inodoro y puede ser mortal en altas concentraciones. La congestión vehicular agrava la contaminación del aire y los problemas de salud.
DEFORESTACIÓN Y PÉRDIDA AMBIENTAL
La expansión urbana implica la tala de árboles, lo que reduce la capacidad de absorción de contaminantes, afecta la calidad del agua y agrava las sequías.
La deforestación también impacta la biodiversidad, incrementa el efecto isla de calor y deteriora el ecosistema.
CIUDADES ESPONJA COMO ALTERNATIVA
El concepto de “ciudad esponja” plantea soluciones basadas en la naturaleza para retener, infiltrar y limpiar el agua.
“Una ciudad esponja es un concepto de ciudad sensible al agua, que se refiere a una situación en la que tiene la capacidad de retener, limpiar e infiltrar el agua utilizando soluciones basadas en la naturaleza”.
Este modelo busca que las ciudades sean más resilientes frente al cambio climático y la urbanización acelerada.
Las debilidades en la gestión municipal, combinadas con el crecimiento urbano desordenado y el cambio climático, evidencian la necesidad de reformas urgentes en planificación, sostenibilidad y administración local.
Es un proceso difícil de lograr en una sociedad en donde los alcaldes son seleccionados por su popularidad o cercanía con la gente, con las comunidades que los postulan más que con el conocimiento y la formación en temas municipales.
Seguiremos caminando hacia una sociedad cada vez más hostil para vivir en ella, donde los vecinos más que residentes serán presos de esos territorios


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