Santo Domingo.- El diputado del Partido Revolucionario Moderno (PRM) por la provincia La Vega, José Luis Abreu, aseguró el martes que las actuaciones de agentes policiales afectan de manera desproporcionada a los ciudadanos de escasos recursos y afirmó que, en la práctica, la Policía Nacional actúa como si «ser pobre en la República Dominicana fuera un delito».
Durante una intervención en la Cámara de Diputados, el legislador sostuvo que, aunque el presidente Luis Abinader ha impulsado acciones para mejorar la calidad de vida de la población y de los propios agentes policiales, entiende que la institución mantiene prácticas que perjudican principalmente a los sectores más vulnerables.
«Si bien el presidente hace un gran trabajo por los pobres y mejora la calidad de vida de la policía, al parecer, la uniformada entiende que ser pobre en la República Dominicana es un delito», expresó.
Abreu afirmó que muchas de las medidas ejecutadas en barrios y comunidades terminan afectando a personas de bajos ingresos que buscan espacios de recreación con sus familias.
Indicó que ciudadanos que acuden a ríos o realizan reuniones son intervenidos por agentes policiales, al tiempo que cuestionó que la institución retire equipos de sonido de vehículos, aun cuando, según sostuvo, la legislación sanciona únicamente los niveles excesivos de ruido y no la reproducción de música.
«No estoy de acuerdo con el ruido ni con el desorden, pero la Policía debe respetar a los ciudadanos. Los pobres de los barrios y los campos ya están hartos de los abusos policiales», manifestó.
El diputado también criticó la forma en que se realizan los retenes de tránsito, al señalar que las inspecciones se concentran en vehículos utilizados por trabajadores y pequeños comerciantes.
Como ejemplo, sostuvo que en los peajes se permite el paso de vehículos de lujo y camiones de gran tamaño, mientras se detiene a pequeños camiones que transportan productos agrícolas o animales destinados al comercio.
Asimismo, consideró que las acciones dirigidas al control del ruido responden más a un interés comercial que a una estrategia de seguridad ciudadana.
«Es más fácil quitar una bocina que ir a eliminar un punto de venta de drogas», afirmó.
El legislador hizo un llamado a las autoridades para que las labores de fiscalización y control se realicen con respeto a los derechos de los ciudadanos y sin distinción de su condición económica.



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