Santo Domingo.- Ante la actividad sísmica registrada recientemente en distintos puntos de la región del Caribe y Suramérica, el geólogo y académico de la Academia de Ciencias de la República Dominicana, Osiris de León, consideró que el Estado debe asumir como una de sus principales responsabilidades la educación de la población sobre cómo actuar frente a un terremoto.
De León sostuvo que República Dominicana se encuentra en una región sísmicamente activa y recordó que la isla Hispaniola ha sido afectada por grandes terremotos a lo largo de su historia, por lo que, a su juicio, la población no debe esperar a que ocurra un evento de gran magnitud para comenzar a prepararse.
“Donde hubo terremotos en el pasado, habrá terremotos en el futuro”, afirmó De León, al recordar que la Hispaniola registra diez grandes terremotos en su historia, entre ellos el ocurrido el 4 de agosto de 1946, de magnitud 8.1, seguido días después por una réplica de 7.6.
Durante una entrevista en el programa 55 minutos, el geólogo aclaró que esto no significa que necesariamente vaya a repetirse un terremoto de la misma magnitud, pero sostuvo que el comportamiento histórico de la región demuestra que la actividad sísmica debe ser tomada en cuenta.
El Gobierno tiene la tarea de educar
Para De León, la preparación no debe limitarse al monitoreo de los movimientos telúricos, sino que debe incluir una estrategia permanente de educación ciudadana.
“Yo siempre he creído que la autoridad tiene la tarea primaria de educar a la población a través de los medios de comunicación. Es una tarea indelegable”, manifestó.
Planteó que el Estado puede aprovechar los espacios de comunicación que utiliza para informar a la ciudadanía y dirigir parte de esos contenidos hacia la prevención y educación sísmica.
Asimismo, propuso que el Ministerio de Educación incorpore de manera periódica estos conocimientos en las escuelas, de modo que los estudiantes aprendan qué hacer antes, durante y después de un terremoto.
También consideró que el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología puede coordinar con las universidades para desarrollar jornadas de orientación sobre prevención sísmica en las distintas carreras.
Según explicó, una población que conoce los protocolos de actuación puede responder con mayor serenidad ante una emergencia, debido a que uno de los principales factores que genera temor es precisamente desconocer qué hacer en el momento en que ocurre un terremoto.
Terremotos en Colombia y Venezuela
El especialista explicó que los recientes movimientos registrados en Venezuela y Colombia están relacionados con la dinámica tectónica regional y la interacción de varias placas, entre ellas las del Caribe, Cocos, Nazca y Suramérica.
En ese contexto, señaló que los terremotos recientes deben servir para revisar las condiciones de preparación de los países de la región, incluida República Dominicana.
Las construcciones y el suelo
El especialista también llamó la atención sobre las condiciones de las edificaciones y el terreno donde son levantadas, al señalar que una estructura no debe analizarse únicamente desde el punto de vista de su diseño, sino tomando en cuenta la respuesta sísmica del suelo.
“Los terremotos no matan, matan los edificios mal construidos”, expresó al referirse a uno de los principales factores que, a su juicio, debe ser tomado en consideración en materia de prevención.
De León sostuvo que antes de levantar una estructura debe estudiarse el terreno y determinar cómo responderá ante un movimiento sísmico. Puso como ejemplo daños registrados en diferentes países y afirmó que incluso edificaciones consideradas sismorresistentes han presentado fallas durante grandes terremotos.
En ese sentido, planteó que para hospitales, escuelas, clínicas y otras edificaciones importantes se debe realizar un análisis puntual de la respuesta sísmica del lugar donde serán construidas.
El “triángulo de la vida”
Al abordar las medidas que puede adoptar la población dentro de sus viviendas, De León defendió el denominado “triángulo de la vida” como una alternativa de protección ante el colapso de elementos de una estructura.
Explicó que la idea consiste en ubicarse junto a objetos resistentes y de mayor tamaño, de manera que, si se produce el desprendimiento de una pared o parte del techo, esta pueda caer sobre el objeto y generar un espacio de protección.
“El triángulo de la vida, eso no es un invento, ni es una emotividad de alguien.Es una realidad geométrica que se da cuando cae un objeto grande como una loza de techo o una pared, y lo que tú andas evitando es que te caiga a ti, sino que caiga sobre un objeto, disipa la energía acumulada y no te impacte a ti”, indicó el geólogo.
De León explicó que este principio se relaciona con espacios que han sido encontrados por equipos de rescate entre estructuras colapsadas, donde algunas personas han logrado sobrevivir al quedar protegidas por los objetos que se encontraban a su alrededor.
Recomendaciones ante un terremoto
Entre las medidas que recomendó, De León planteó organizar adecuadamente los muebles dentro de las habitaciones, de forma que puedan contribuir a generar espacios de protección ante un posible colapso.
También recomendó que las personas tengan un silbato a su alcance, debido a que puede facilitar su localización si quedan atrapadas entre escombros y tienen dificultades para pedir auxilio verbalmente.
“Yo siempre ando con un pito en mi llavero. Siempre. Por décadas”, relató.
Explicó que el polvo y las condiciones dentro de una estructura colapsada pueden afectar la garganta y dificultar que una persona pueda gritar, mientras que un silbato puede facilitar que los equipos de rescate detecten su ubicación.
Asimismo, recomendó mantener agua disponible en diferentes espacios de la vivienda y contar con equipos de rescate suficientes y distribuidos en distintas regiones del país.
Más equipos de rescate en las provincias
De León consideró necesario aumentar y regionalizar la capacidad de respuesta ante emergencias, al advertir que las provincias no pueden depender exclusivamente de los equipos ubicados en Santo Domingo.
“En Puerto Plata tú no puedes esperar a que lleguen los de la capital. Y en Montecristi no puedes esperar a que lleguen los de la capital. Y en Higüey no puedes esperar a que lleguen los de la capital”, sostuvo.
A su entender, además de contar con rescatistas preparados, el país debe disponer de equipos pesados en diferentes puntos para facilitar las labores de búsqueda y rescate después de un eventual terremoto.
El académico insistió en que la prevención debe comenzar antes de que ocurra el evento, mediante educación, revisión de las construcciones, planificación y fortalecimiento de los equipos de respuesta.
Finalmente, De León recordó que República Dominicana forma parte de una región sísmicamente activa y llamó a las autoridades y a la población a asumir la preparación como una tarea permanente, no como una reacción ante cada nuevo movimiento telúrico registrado en la región.



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